lunes, febrero 23, 2026

A Maruja

Este escrito lo ha redactado Delfina, feligresa de San Félix, recordando con afecto a otra feligresa fallecida hace más de un año, María Dolores Herrero, conocida entre la comunidad como Maruja. Un testimonio precioso que queremos compartir.

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No sé el tiempo que hace que nos dejaste (un año y medio). Sí sé lo que nos dejaste: un gran legado, como compañera, como co-feligresa y como buena creyente nos transmitiste lo mucho que sabías: cantos, oraciones, rezos e invocaciones, costumbres de antes que se transmiten a jóvenes actuales.

El Santo Rosario, el Vía Crucis, las novenas del Mes de María, el Corazón de Jesús… Un legado que, gracias a ti, no se va a perder, porque, como Cervantes dijo, todo está en los libros (y él nos dejó el Quijote), pero lo que no está, nos queda en la transmisión oral, y en esto tú, Maruja has dejado escuela.

Las oraciones de antes, y hasta en latín: el Tantum Ergo, el Pange Lingua, la Salve Regina, ¡qué gran riqueza que no se puede perder…! Las alocuciones finales ante la adoración al Santísimo:

Alma de Cristo, santifícame,
Sangre del costado de Cristo, purifícame,
Agua del costado de Cristo, lávame,
Corazón de Cristo, sálvame.

Tú me hiciste prometer que no se perderían y yo se lo pedí a devotas más jóvenes; lo cumplen y ya no se perderán.

Lo que no está en los libros se pierde, por eso el P. Joaquín y nuestra querida Montse, y Adolfo, escriben y escriben para que permanezca. 
 
Yo no sé si tú, de tu gran cultura, tienes algo escrito. Lo sabrán tus hijos, pero a veces aparecen amarillas notas de nuestros padres o abuelos que dejaron en algún libro y que nos dan gran alegría. Ellos nos enseñaron a rezar y, ahora, jóvenes catequistas también lo hacen, pero por el camino se van perdiendo oraciones y cantos que no debemos olvidar.

Por eso, Maruja, hoy te damos las gracias por ese gran legado oral que nos dejaste y te prometemos que nosotros, a su vez, lo vamos a pasar a los que vengan detrás, para que nada se pierda.

Tus compañeras de oración te damos las gracias, Maruja. Estamos todos juntos.

Delfina Palicio
21 de febrero de 2026