Así la hemos vivido desde la comunidad de San Félix
Claudia Schmilinsky y Mariona
Hemos sido afortunados y profundamente bendecidos por poder
presenciar la visita del Papa León XIV en el estadio olímpico de Barcelona.
Como representantes de la parroquia de San Félix de la Villa
Olímpica, tuvimos la oportunidad de vivir de cerca una jornada llena de
alegría, fe y emoción, especialmente entre muchos jóvenes que se acercan a Dios
con entusiasmo y esperanza. Fue conmovedor escuchar al unísono el grito que
resonaba con fuerza: “Esta es la juventud del Papa”, así como compartir el
canto de “Alza la mirada”, que marcó uno de los momentos más emotivos del
encuentro.
Pudimos escuchar testimonios de jóvenes que compartían su fe
con sinceridad, y ser testigos, en primera persona, del mensaje del Santo
Padre, quien nos invitó a mantener a Dios presente en nuestros corazones, a
realizar todas nuestras acciones con amor y a defender siempre la dignidad de
cada persona.
Para mi hija de 10 años fue una experiencia muy especial:
poder vivirlo tan de cerca, ver al Papa y recibir la bendición directamente del
267º sucesor de San Pedro, es algo que no olvidará nunca.
Ha sido, sin duda, un día histórico. Una verdadera bendición
que quedará para siempre en nuestra memoria y en nuestro corazón. Damos gracias
a Dios por haber podido vivirlo y compartirlo.
Edith Ríos
El encuentro de ayer con el Papa fue muy hermoso, realmente
tenía mucha ilusión por vivir y celebrar esa Vigilia. Viví la Vigilia desde mi fe
y mi deseo de sentir realmente ese recogimiento espiritual que siempre busco
para llenarme de fuerza, de amor, de esperanza, para no perder mi fe nunca y
sentir siempre el abrazo de mi Jesús. Fue un poco difícil porque tristemente
mucha gente no sabe seguir una Vigilia y esos momentos de silencio no fueron
posibles. Pero ¡fue muy bonito escuchar de cerca al Papa!
Algo que me impactó mucho fueron las dos jóvenes que dieron
su testimonio y a la vez hicieron una pregunta cada una; las respuestas del
Papa fueron una gran lección para todos, especialmente cuando pasamos malos
momentos.
Lola Paz
Ha sido una experiencia cargada de fe y esperanza. Le he
pedido tanto a Nuestro Padre Celestial que devuelva la salud a mi hijo... Mi fe
es grande, sé que así lo hará. Creo que la oración es milagrosa.
La visita del Papa atrae a multitudes de personas. Verlo tan
cerca me emocionó, lloré y sentí que es una persona muy humana, cercana a la
gente. Se nota la humildad que hay dentro de él. Una gran persona llena de bondad.
Marisa Ruiz Abad
Era la tercera vez que tenía la oportunidad de ver
personalmente al Santo Padre, (en 1981 en Roma y en 2010 en Barcelona) y esta
es, con diferencia, la que más me ha calado. Estábamos muy cerca de él, mi edad
madura y su mensaje muy sencillo y profundo me ha hecho meditar.
De todas las
intervenciones, que hubo muchas y todas repletas de contenido, tres jóvenes
expusieron su realidad, una de ellas (la que más me impactó), le preguntó al
Papa cómo se podía perdonar, él le habló de la importancia del perdón, como
oxígeno en la vida, poderosa medicina contra el mal, proceso largo de
reconciliación interior, en el que se puede llegar a apartar el odio y tener
una buena disposición hacía la persona que te ha herido. No es fácil, tampoco
para mí, tengo esa asignatura aún pendiente, es mi intención recordar sus
palabras para poder realizar este arduo trabajo.
La cantidad de jóvenes que estaban haciendo inmensas colas
para poder disfrutar ese momento, también me emocionó, no estoy acostumbrada a
un espectáculo tan maravilloso.
Pilar Gascón
Ha sido una experiencia conmovedora .Una mezcla de alegría desbordante que me hizo vibrar, gritar y cantar con todos. Ver entrar al Santo Padre al estadio y tenerlo tan cerca me llenó de felicidad y me hizo callar. Sin más las lágrimas brotaron de mis ojos y sentí una paz en mi interior imposible de describir. Ha sido un momento y un día para no olvidar en la vida.
Lenis Escalante
Muchas veces las personas experimentamos sensaciones que
nos agobian: ansiedad, miedo,
dolor, humillación... Lo llevamos en nuestras espaldas día a día. El 9 de Junio
en el Estadio Olímpico de Montjuic, al ver entrar al Papa León XIV y contemplar
su rostro que irradiaba tanta bondad, humildad, sencillez y amor por todas las
personas que estábamos allí presentes; al contemplar la inmensa ternura cuando
bendecía a los niños, algunos de ellos recién nacidos, todas estas vivencias hicieron que las cosas negativas quedaran atrás. Sentí una inmensa paz que me llegó al alma. En medio de la alegría de todos
los presentes, alcé la mirada al cielo y dije: ¡Gracias, Mi Señor, por haber
escogido a la persona más idónea para ser tu representante aquí en la Tierra! ¡Gracias por tantas bendiciones!
Familia Fabro Francia
En este breve tiempo en el que el Papa León XIV ha visitado
Barcelona toda la familia hemos ido a verlo en varias ocasiones, con la gran
suerte de poder tenerlo muy cerca, lo que nos ha permitido ver su rostro
sonriente, poder aplaudirlo y vitorearlo, formar parte de esa gran multitud que
lo esperaba, que lo aclamaba y lo quería, así como participar de sus mensajes y
oraciones.
Ha sido fantástico poder darnos cuenta de que no estamos
solos, de que no somos pocos, sino que formamos parte de esa una gran Familia
de Hijos de Dios, que somos muchos, muchos, muchos…. Y que todos estamos unidos
por el mismo Amor Divino.
El Papa León me ha hecho sentir que el mensaje de Dios está
más presente que nunca en el mundo, que su verdad eclipsa a cualquier otra y
que no morirá nunca mientras exista un solo corazón cristiano que la lleve
dentro. Y somos muchos, muchos, muchos…
Personalmente, me ha parecido un hombre sencillo, amable, un
misionero que se ha acercado a los más humildes, a los emigrantes, a los
marginados, a los delincuentes, a los que nadie quiere, para mostrar su gran
dignidad, para dejar claro que todos somos hijos de Dios y que no estamos
solos, que Dios está con los desfavorecidos y que los cristianos no podemos
abandonarlos, sino apoyarlos.
He visto también a un digno Representante de Dios en la
tierra, que desde su humildad, no le tiembla la voz para denunciar las maldades
e injusticias de este mundo, capaz de enfrentarse a ellas cara a cara, sin
darle miedo el poder terrenal, para denunciar todo aquello que es contrario a
Dios y a la dignidad humana.
Me ha conmovido su gran humanidad, su paciencia y su modo de
escuchar a la gente, ver cómo se ha emocionado con cada testimonio, con cada
canto, con cada niño al que le llevan para bendecir. Para mí será siempre el
Papa de la sonrisa, de la emoción y de los niños, que representan la
continuidad del Amor en el mundo.
Gracias Santo Padre por darnos esperanzas, hacernos alzar la
mirada para darnos cuenta del prójimo, del hermano, del diferente, por levantar
la voz ante las injusticias del mundo. Por hacernos mirar al cielo en busca de
Dios.
Así, cada vez que contemple la Sagrada Familia, la Torre de
Jesucristo, alzaré la mirada al cielo para dar gracias por vivir en esta
maravillosa ciudad, por poder contemplar la belleza de la Sagrada Familia y
haberme permitido gozar de esta visita del Papa León XIV a Barcelona.
¡Gracias, Dios mío!, por permitirnos vivir este momento como algo único que guardaremos en nuestro corazón.
Antonio J. Matarí
A raíz del baño de multitudes que el Santo Padre había
obtenido en Madrid, uno de mis objetivos al asistir a la vigilia en el estadio
olímpico de Montjuic era descubrir los motivos de ese éxito. Especialmente
entre los jóvenes. ¿Posee el Papa algún distintivo físico extraordinario, que
los demás no tienen? ¿O es efecto de una minuciosa planificación y colorista
puesta en escena?
Antes de la entrada del Papa al estadio ya pude fijarme en
la presencia creciente de grupos de jóvenes agitando banderolas blancas y
amarillas con el escudo del Vaticano; también de España, con un corazón de
Jesús en el centro. A menudo iban acompañados por sacerdotes jóvenes. Vi
también personas en sillas de ruedas, acompañadas, y muchas parejas jóvenes con
bebés o críos pequeños.
Cuando apareció el Papa, erguido sobre el papamóvil, sonriente, saludando y bendiciendo al público, los aplausos, el griterío y los «¡Viva el Papa!» se hicieron ensordecedores. No cesaron durante toda la vuelta que dio al estadio, aumentando cada vez que acogía e imponía la señal de la cruz a los muchos bebés o criaturas que le acercaron los escoltas, o cuando se acercaba a saludar a grupos de discapacitados, jóvenes o religiosos. Uno de los lemas que con más entusiasmo coreaban fue: «Esta es la juventud del Papa», que se repitió desde todos los rincones del estadio.
El momento más emotivo fue cuando se presentaron ante el
Papa tres testimonios personales: tres jóvenes que expresaron sus experiencias vitales
y el dolor que habían sufrido a causa del egoísmo y una vida sin sentido; hablaron
de salud mental, del suicidio y del perdón en el contexto de un drama familiar.
El Papa León escuchó atentamente a cada uno de ellos,
entablando un diálogo lleno de comprensión, sensibilidad y empatía, y animándolos
a seguir el camino de la fe cristiana para buscar el verdadero sentido de la
vida, la que llena y gratifica. Esto es algo que ha motivado a numerosos
jóvenes y adultos que estén redescubriendo la fe cristiana.
Animo al lector a leer los testimonios y las respuestas del
Papa León, meditándolas sin prisa y en profundidad.
Me ha impactado muy gratamente ver su figura joven, su
actitud de acogida y entrega, su semblante sereno y ese permanente esbozo de
sonrisa, signos de una paz interior auténtica.
Por otro lado, su facilidad para comunicar, con mensajes
claros, sencillos pero al mismo tiempo profundos y auténticos, convencido; sin
miedo pero sin herir.
Sobre todo me ha sorprendido su facilidad para conectar con
la juventud. No es frecuente ver esa sintonía, esa conexión emocional dándose
tantas diferencias en edad, generación y jerarquía.
El Papa León, con su figura juvenil, su cercanía y su
predisposición a acercarse nos invita a emprender juntos el camino hacia una
vida con sentido. Y lo está consiguiendo.
Regresé a casa después de casi cinco horas que no se me
hicieron largas, muy satisfecho de la experiencia vivida y de haber compartido
con otros feligreses de la parroquia de San Félix y cuarenta mil almas más esta
vigilia con el Papa León XIV. Y volví con la respuesta a mi interrogante: el
por qué de la sintonía del Papa con la juventud.
Montserrat Peradalta
Ver al Santo Padre ha sido como estar más cerca del Señor
porque hemos estado al lado de su enviado, una persona que refleja amor y
bondad por donde va pasando. Muy duro tiene que ser su trabajo por cómo está el
mundo, pero lo que se ha vivido estos días en España ha sido muy emotivo. La
gente se ha dejado mover por el amor de Dios, esa palabra tan pequeña y tan
grande a la vez, AMOR. «Amaos como yo os he amado». Si todos lo hiciésemos el
mundo sería otro, no habría guerras ni injusticias. Para mí ha sido un orgullo
ver tanta gente, niños, mayores, ancianos, jóvenes, con esa emoción. Durante
este encuentro sólo he respirado amor y paz, algo indescriptible para los que
lo hemos vivido.
Joel Montserrat Rius
La Visita del Santo Padre ha sido de los acontecimientos más
emocionantes y sentidos de mi vida. Gracias a Dios, he podido estar tanto en la
catedral como en el estadio y, finalmente, en el evento más esperado de su
visita: la bendición de la Torre de Jesús. Sentir al Santo Padre a pocos metros
de mí y oír sus palabras tan conmovedoras es algo que me cuesta expresar en
palabras. Fue emocionante, en el estadio, ver cómo el Papa respondía a los
testimonios. Vivir en primera persona el momento de la bendición de la Torre de
Jesús, que corona la ciudad, me permitió contemplar la maravillosa obra del
gran Antoni Gaudí. Ha sido impactante. Sin mi parroquia todo esto no hubiese
sido posible. ¡Gracias!
Rosa Aparicio
Compartir la santa misa con el Santo Padre dentro de la
Sagrada Familia ha sido un sueño hecho realidad, una de las experiencias más
emocionantes que he vivido jamás. A mis 91 años, una ya no espera que la vida
le tenga preparadas sorpresas tan hermosas. Pensaba que ya lo había visto todo
y que mis días de grandes emociones habían pasado, por lo que jamás imaginé que
tendría la oportunidad de ver al Papa tan de cerca y rezar junto a él. Sentir
esa paz y esa alegría compartida me llenó los ojos de lágrimas.
No me canso de darle infinitas gracias a Dios por haberme
concedido la salud y la bendición de vivir un momento tan especial. También doy
gracias a todos los que lo han hecho posible. Ha sido, sin duda, el regalo más
bello y un broche de oro inolvidable para mis 91 años.
Josep Montserrat
Tener la oportunidad de asistir a la Sagrada Familia y,
posteriormente, al encuentro en el estadio durante la histórica visita del
Santo Padre, ha sido una experiencia emocionante e inolvidable que me ha
marcado a nivel personal. Solo puedo dar gracias a Dios por haberme concedido
el privilegio de estar allí y de vivir en primera persona un momento de tanto
significado.
Núria Rius
Me siento feliz y emocionada por haber vivido tan de cerca
la visita del Papa. Han sido momentos de fe, de unión y de esperanza: se sentía
muy fuerte en el aire. Son experiencias que llenan el corazón y recordaré toda
la vida: algo que voy a atesorar siempre.
Poder vivirlo junto a tu familia agranda mucho más la
vivencia. Son esas cosas que piensas que es muy difícil de vivir y cuando se te
presenta la oportunidad no la dejas escapar. Después, solo puedes dar gracias
por haber sido una realidad.
Gracias a Dios por habernos dado esta experiencia tan
bonita.
Oriol Montserrat Rius
Cuando la rutina te absorbe y vas acelerado con el frenesí
diario de la vida (estudios, trabajo, problemas del día a día…) te encuentras
con experiencias que Dios pone en tu vida para darte cuenta de que no estás
solo y que hay un sentido de trascendencia que hemos de tener presente siempre.
Pues bien, la visita del Papa León XIV para mí ha sido una de esas experiencias
que me ha querido regalar Dios. Es cierto que aparentemente son eventos multitudinarios
que llaman mucho la atención, pero más allá de esto es importante vivirlos como
es merecido: como un soplo del Espíritu Santo que te hace despertar cuando
estás un poco anestesiado.
Las palabras del Santo Padre siempre son vitamina para
cualquier creyente, pero cuando las oyes vibrar en persona se convierten en
puro alimento espiritual que toca el alma. Poder vivir tan de cerca estas
experiencias, rodeado de la familia y de la comunidad, es darse cuenta de que
Dios tiene un gran proyecto en la Tierra, y por eso has de continuar con la
misión encomendada. Y es más, te das cuenta de que lo más importante es
transmitirlo a los demás con los gestos más sencillos posibles, y eso pasa por
transmitir la felicidad y el gozo que vives en tu corazón cuando de verdad te
encuentras con Dios.
Gracias a la Iglesia por ser hogar, gracias a los sacerdotes por ser pastores del rebaño y gracias al Santo Padre por ser Jesús en la Tierra y tenerlo tan cerca.
El Papa en la Sagrada Familia
«Esta iglesia es un único
edificio, compuesto por muchas piedras. Una casa que crece con constancia a lo
largo de los años, siguiendo un mismo proyecto. Todos nosotros somos las
piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio
y fin. Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue
siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es
siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo.»
. . .
«La Escritura nos enseña que no
somos nosotros quienes damos un lugar a Dios, como si fuera un elemento de una
serie o parte de un todo mayor que Él. Es Dios en cambio quien nos da un lugar,
y el lugar que nos regala es su propio corazón: el lugar del Hijo, para
nosotros que éramos extraños; el lugar del Amado, para nosotros que somos
pecadores.»
. . .
«Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria.»
El Papa en Montserrat
«Os invito a acoger hoy la invitación de María: «Haced lo que Él os diga» (Jn 2,5). Estas palabras pronunciadas en Caná de Galilea contienen un verdadero programa de vida cristiana, porque María nos conduce hacia Cristo y nos enseña a escuchar su voz, obedecer su palabra y permitir que Él nos transforme. La voluntad de Jesús es clara: «Esto os mando: que os améis unos a otros» (Jn 15,17). Se trata de un amor que tiene en Él mismo su medida y su fuente: «Como yo os he amado».»
. . .
«Demanem a Maria, Reina de la pau, que ens ensenyi a renunciar a les paraules feridores, al judici immediat, a la murmuració i a les calumnies. I que aprenguem a custodiar i a conrear l’amor en la família, entre els amics, en el lloc de treball, en les xarxes socials, en els debats polítics i en les comunitats cristianes, de manera que l’odi doni pas a l’esperança i la pau.»








